Se reveló quién compró el cuarto Rolls-Royce Droptail, el auto más caro del mundo: € 26 millones

Cuesta alrededor de 26 millones de euros y pertenece al sultán de Johor, Ibrahim Iskandar, actual rey de Malasi


El universo del lujo automotor sumó un nuevo capítulo: finalmente se conoció quién es el propietario de la cuarta y última unidad del Rolls-Royce Droptail, una de las creaciones más exclusivas jamás fabricadas. 

Durante meses, la identidad del dueño del cuarto Droptail se mantuvo en secreto. Sin embargo, en las últimas horas trascendió que pertenece al sultán de Johor, Ibrahim Iskandar, actual rey de Malasia y un reconocido coleccionista de autos de altísimo nivel.

De esta manera, se completa parcialmente el rompecabezas detrás de una serie extremadamente limitada: apenas cuatro unidades en todo el mundo, cada una diseñada de forma completamente personalizada según los gustos de su comprador.

Aun así, Rolls-Royce mantiene en reserva la identidad de los propietarios de las otras tres unidades. Distintas filtraciones del mundo del coleccionismo señalan que uno de los Droptail pertenecería a un empresario iraquí con una importante colección de modelos de la marca, mientras que los restantes continuarían en manos de clientes privados cuya identidad no ha sido confirmada oficialmente.

Un auto único y con precio récord

El Rolls-Royce Droptail no es un modelo convencional, sino una obra artesanal desarrollada bajo el programa Coachbuild de la marca británica. Cada ejemplar es distinto, con identidad propia, materiales exclusivos y detalles hechos a medida.

Su nivel de exclusividad también se refleja en el precio: se estima que cada unidad ronda los 26 millones de euros, lo que lo convierte en uno de los autos nuevos más caros de la historia.

La producción está limitada a solo cuatro ejemplares, todos diferentes entre sí, lo que refuerza su carácter de pieza de colección.

Lujo extremo y personalización total

Más allá del valor económico, el Droptail representa el máximo nivel de personalización que puede alcanzar la industria automotriz. Cada unidad fue desarrollada desde cero, con inspiración en historias personales, materiales exclusivos y hasta relojes de alta gama integrados en el interior.

Este enfoque convierte a cada vehículo en una pieza única, más cercana a una obra de arte que a un auto tradicional.