El emocionante gesto del plantel de Jorge Newbery con un compañero que perdió todo por las inundaciones

Pablo, jugador de la primera división del club de Aguilares, sufrió la inundación total de su casa. En lugar de ir a entrenar, todo el equipo se presentó con palas y carretillas para ayudar a su familia a sacar el barro y limpiar los daños.


La furia del temporal que azotó al sur tucumano durante el fin de semana dejó a cientos de familias con el agua al cuello y graves pérdidas materiales. Pero detrás de la tragedia climática emergen historias de dolor que se entrelazan con una profunda solidaridad. Ese es el caso de Pablo, jugador de la primera división del Club Atlético Jorge Newbery de Aguilares, quien recibió el apoyo incondicional de sus compañeros en el momento más difícil.

El futbolista se encontraba en su hogar junto a su abuela, su papá y sus hermanos cuando el desborde del río los sorprendió por completo. En diálogo con la prensa nacional, el joven relató las horas de terror: “Presentía que iba a haber este caudal de agua. Estaba tomando mate con mi mamá y ahí nos enteramos del desborde. El agua nos llegó a la altura del pecho y no nos dio tiempo a evacuar. Perdimos todo, al igual que los vecinos del barrio. Ahora hay que empezar de cero”.

Sin embargo, en medio de la desolación, llegó una ayuda inesperada. Las autoridades del club y el cuerpo técnico decidieron suspender la práctica programada y convocar a todos los jugadores para una misión mucho más urgente e importante. En cuestión de horas, el plantel completo se presentó en la casa de Pablo, armados con palas, escobas y carretillas, para ayudar a su familia a sacar el barro y limpiar los destrozos.

“Somos el plantel completo de primera división. Estamos ayudando a un compañero; justo le tocó a él esta situación y estamos tratando de darle una mano. Cuando nos convocaron los dirigentes y el cuerpo técnico, no lo dudamos ni un segundo”, relató uno de los integrantes del equipo tucumano mientras trabajaba en el lugar.

Para el joven afectado, la llegada de su equipo fue una inyección anímica fundamental para afrontar la pérdida material. Visiblemente conmovido y con la voz a punto de quebrarse, expresó su gratitud: “No esperaba que mis compañeros vinieran a ayudarme después de esta desgracia. En vez de ir a entrenar, me dieron esta sorpresa. Quiero agradecerles de corazón. Esto refleja lo que somos como grupo y como seres humanos. Los buenos grupos se ven en este tipo de cosas”.

Mientras la familia de Pablo y toda la comunidad intentan ponerse de pie, aguardan que se concrete el compromiso de la Municipalidad de Aguilares, que prometió enviar comida y asistencia básica tanto a su hogar como al resto de las viviendas arrasadas por el temporal en la zona sudoeste de la provincia.