Caso Érika: revelan cómo Sosa habría trasladado el cuerpo hasta el basural

Peritajes y registros fílmicos exponen la secuencia del crimen y apuntan a un plan deliberado para ocultar el cadáver y borrar rastros, mientras avanza la investigación sobre los presuntos encubridores.


La Justicia tucumana reconstruye la trama de muerte y encubrimiento detrás del crimen de Erika Antonela Álvarez. Un informe pericial del Ministerio Público Fiscal de cámaras de seguridad revela cómo el exmilitar Felipe Sosa habría ejecutado un frío plan para deshacerse del cuerpo, mientras se sigue investigando el rol de una empleada judicial en el encubrimiento del femicidio y un cómplice en la desaparición de pruebas clave. Son cuatro las personas detenidas y la causa avanza hacia una condena.

La reconstrucción del horror comienza la noche del 6 de enero. Según la principal hipótesis, Erika Antonela Álvarez ingresó al domicilio de Felipe Sosa en calle Santo Domingo al 1100, en Yerba Buena, una vivienda que visitaba de forma ocasional.

El destino de la joven quedó sellado en las horas siguientes: se cree que, entre esa noche y la madrugada del 7 de enero, Sosa que mantuvo un encuentro aparentemente sexual con ella y la asesinó causándole lesiones gravísimas en la columna vertebral, a la altura de la base del cráneo. En este periodo de tiempo y de acuerdo al testimonio de uno de los detenidos de apellido Navarro, Sosa le habría intentado pedir ayuda de manera telefónica alrededor de las 6:50 am del 7 de enero, manifestando que se le había “clavado” una chica. Momentos en los que se cree que Erika Antonella älvarez estaba ya sin vida.

Mientras el cuerpo permanecía en la casa, se habría gestado un plan de encubrimiento. La Justicia también pone la lupa sobre Justina Gordillo, una empleada de la Corte Suprema de Justicia provincial, quien estuvo en el domicilio esa noche del 6 y se retiró pasada la medianoche, ya en los primeros minutos del día 7. Según los registros, Gordillo regresó a la vivienda ese mismo 7 de enero, pero alrededor de las 13:00 hs, cuando Sosa ya habría completado el descarte del cuerpo. En este entramado, Sosa además habría contado con la ayuda de Navarro, actualmente detenido, quien colaboró para hacer desaparecer en una bolsa un teléfono celular.

La maniobra de carga: 24 minutos para el descarte

El informe al que tuvo acceso TN del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) es la prueba de cargo fundamental. Al no poder ingresar la camioneta a su domicilio, Sosa diseñó una logística circular para cargar el cuerpo sin ser detectado por las cámaras frontales.

10:33 hs – El primer movimiento: una cámara capta a una persona colocando una bolsa en la VW Amarok gris oscuro frente a la casa. Segundos después, Sosa sale en el vehículo hacia el oeste.

El giro por calle Guyanas: durante los siguientes 23 minutos, la Amarok desaparece de la vista principal. Se sospecha que Sosa circuló por la parte trasera de la propiedad e ingresó por calle Guyanas. En ese sector, resguardado de la vigilancia, es donde habría cargado el cuerpo de Erika en la zona de la caja.

10:57 hs – El inicio del viaje: la camioneta reaparece “proviniendo de calle Guyanas” y pasa nuevamente frente al domicilio en calle Santo Domingo. Con la carga oculta, Sosa emprende el camino final con la ventanilla baja que permite identificarlo claramente.

El recorrido hacia el basural

La Amarok, identificada con precisión por sus estribos laterales, barral cromado y stickers específicos, fue rastreada fotograma a fotograma:

Hacia Manantial sur: a las 11:09 hs pasó por Av. Mate de Luna y a las 11:37 hs por la intersección de Av. Colón y Av. Roca.

La ventana del crimen: a las 11:47 hs ingresó al Barrio Manantial Sur, dirigiéndose al punto exacto del hallazgo: la esquina de William Blis y Gerónimo Helguera. Allí permaneció entre 10 y 15 minutos, tiempo en el que se cree que Antonela fue descartada en el basural.

El regreso: tras el descarte, el vehículo regresó por el Camino de Sirga (12:08 hs) y Av. Aconquija (12:11 hs), consolidando su vuelta al domicilio a las 12:15:37 hs.

Fuga y complicidad judicial

La impunidad era el objetivo final. El 9 de enero, Sosa escapó hacia Pilar luego de comprar una moto de alta gama. La investigación señala que Justina Gordillo fue quien posteriormente entregó las llaves de la camioneta Amarok a terceros para que fuera trasladada también a Buenos Aires, intentando alejar la evidencia del teatro del crimen.

Hoy, el trabajo de los agentes del ECIF en esta pericia clave cierra el cerco cada vez más sobre el exmilitar y sus colaboradores. Las cámaras no solo filmaron un recorrido; filmaron la logística de un femicidio que conmueve a Tucumán. /TN