La inflación en Tucumán dio un salto y el umbral de pobreza se ubicó cerca de los 1,2 millones de pesos por familia

En Tucumán acumuló 6,3% en el primer bimestre y ya consume gran parte de la meta anual.


El inicio de 2026 mostró un fuerte impacto de la inflación en Tucumán. Según los datos oficiales de la Dirección de Estadística provincial, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un incremento del 6,3% en los primeros dos meses del año, impulsado principalmente por los aumentos en los alimentos que integran la canasta familiar.

Ese avance de los precios representa cerca del 60% de la pauta inflacionaria prevista por el Gobierno provincial para todo el año. Sólo en febrero, el IPC registró una suba del 3,4%, el valor mensual más alto desde marzo del año pasado, cuando había alcanzado el 3,5%. El dato también quedó por encima de la variación nacional estimada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) para ese mismo mes, que fue del 2,9%.

Entre los rubros que más incidieron en el índice del segundo mes del año aparece “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles”, que experimentó un aumento del 4,7%. En segundo lugar se ubicó “Alimentos y bebidas no alcohólicas”, con una suba del 4,3%, un movimiento que repercutió directamente en el valor de las canastas básicas.

En ese contexto, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) —que determina el umbral para no caer en la indigencia— se incrementó un 4,5% y se ubicó en $ 586.081 para una familia tipo en Tucumán. Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT), que marca el ingreso mínimo necesario para no ser considerado pobre, registró un aumento del 3,7% y alcanzó los $ 1.168.435 para un matrimonio con dos hijos pequeños residente en la provincia.

A nivel nacional, el Indec informó que una familia tipo necesitó en febrero $644.088 para cubrir la canasta alimentaria. Para alcanzar la Canasta Básica Total, ese mismo hogar requirió otros $753.583,83, lo que llevó el monto total a $ 1.397.671,83.

El análisis comparativo muestra también diferencias entre regiones. De acuerdo con un informe de la Fundación Colsecor, una familia tipo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires necesitó alrededor de $ 200.000 más que en el interior del país para no ser considerada indigente.

El estudio de la entidad señala que la canasta alimentaria tuvo un aumento promedio del 4,2% en las 31 localidades del interior monitoreadas por la fundación, por encima del 3,1% registrado en la Capital Federal. Sin embargo, el costo final de los alimentos sigue siendo considerablemente mayor en el área metropolitana: mientras que en esas localidades del interior la canasta para dos adultos y dos menores alcanzó los $ 585.493, en Buenos Aires llegó a $ 791.579, según datos del Instituto de Estadísticas y Censos porteño.

La inflación registrada en febrero también superó las previsiones de los analistas privados. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central había estimado un promedio del 2,7% para ese mes. De acuerdo con esa encuesta, se proyecta que la inflación interanual alcance el 26,1% hacia fines de 2026.

Desde el Gobierno nacional, sin embargo, insisten en que el proceso de desaceleración inflacionaria ya está en marcha. El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo en redes sociales que la economía argentina atraviesa una etapa de corrección de precios relativos después de más de dos décadas de distorsiones.

“El equilibrio fiscal, el control estricto de la cantidad de dinero y la mejora en el balance del Banco Central son prioridades del programa económico”, explicó el funcionario. Según Caputo, esas políticas permitirán que la inflación converja gradualmente a niveles comparables con los estándares internacionales. El ministro también señaló que entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025 el Estimador Mensual de Actividad Económica registró un crecimiento del 10,3%.

Entre los economistas, sin embargo, existen visiones diferentes sobre la evolución de los precios. Para Julián Neufeld, economista de la Fundación Libertad y Progreso, el dato de febrero podría indicar un punto de inflexión en la dinámica inflacionaria.

El especialista destacó que, por primera vez en los últimos ocho meses, la inflación no se aceleró respecto del mes anterior y se mantuvo en el 2,9% a nivel nacional. A diferencia de otros períodos recientes, los bienes estacionales registraron deflación y el índice fue impulsado principalmente por los bienes regulados y el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas.

A su juicio, ese comportamiento podría anticipar el inicio de una desaceleración más sostenida, siempre que el Banco Central mantenga una política monetaria prudente y ajuste la expansión de la oferta de dinero al crecimiento de la demanda monetaria.

Una lectura distinta surge desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA). Según ese espacio de análisis, la inflación muestra una tendencia ascendente desde junio de 2025, con la excepción de julio y agosto de ese año, cuando el índice se mantuvo en 1,9% en ambos meses.

El CEPA sostiene además que, si se aplicara plenamente la metodología actualizada basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/18 —cuya implementación fue postergada—, el nivel inflacionario sería más elevado. De acuerdo con sus cálculos, desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023 el Indec habría dejado fuera de las mediciones un 11,5% adicional de inflación.

En ese escenario, el comportamiento de los precios en los próximos meses será clave para determinar si el proceso de desaceleración que plantea el Gobierno logra consolidarse o si la dinámica inflacionaria mantiene la presión sobre el poder adquisitivo de los hogares.