Un camino improvisado que promete aliviar el tránsito en el Camino del Perú suma adhesiones y rechazos

La traza que une el Caminó del Perú con la avenida Fanzolato de Yeerba Buena, ya es usada por algunos automovilistas, pese a que aún se debate si debe ser habilitada para tal fin.


Desde el aire, el trazo se distingue sin dificultad: una línea recta que corta el verde del paisaje y rompe la continuidad del terreno. Se trata de un camino de aproximadamente 120 metros que comenzó a abrirse recientemente y que, en pocos días, despertó la curiosidad de quienes transitan por la zona. Con el paso del tiempo, esa franja de tierra comenzó a ser utilizada de manera informal por algunos motociclistas y conductores de camionetas.

La calle se ubica de forma perpendicular al Camino del Perú —la ruta provincial 315— y, aunque todavía no cuenta con habilitación oficial, alimentó rápidamente la expectativa de una posible conexión vial entre Cebil Redondo y Yerba Buena.

Por ahora, esa posibilidad sigue siendo apenas una hipótesis. Según las autoridades, no existe actualmente un proyecto formal en análisis dentro de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) que contemple la apertura de esa arteria para aliviar el tránsito sobre la saturada ruta 315.

El origen de la intervención no provino del Estado, sino de la decisión de un particular que ofreció una franja de su propiedad para habilitar una calle. La idea es que, en un futuro, ese tramo pueda vincular el Camino del Perú con la calle Los Cerezos, en la zona de San José. Desde allí, el recorrido permitiría continuar hacia la avenida Fanzolato y posteriormente conectar con la avenida Perón, uno de los principales corredores de Yerba Buena.

La noticia, difundida hace apenas una semana, generó entusiasmo entre vecinos y automovilistas que ven en esa posible traza una alternativa para escapar del congestionado Camino del Perú. Sin embargo, el delegado comunal de Cebil Redondo, Gastón García Biagosh, aclaró que hasta el momento no se iniciaron conversaciones formales para avanzar con el proyecto.

Para que esa conexión se convierta en una vía habilitada legalmente será necesario cumplir una serie de requisitos básicos. Entre ellos, la autorización de Vialidad Provincial, la instalación de iluminación adecuada y, fundamentalmente, la colocación de un semáforo sobre la ruta 315 que permita un ingreso y egreso seguro de los vehículos.

A pesar de esas limitaciones, algunos conductores ya comenzaron a utilizar el tramo de manera informal. Juan Ignacio López, vecino de la zona cercana a la Curva de los Vega, asegura que desde que se conoció la noticia aumentó el número de vehículos que se animan a circular por el lugar. Él mismo fue uno de los primeros en atravesarlo con su camioneta, cuando el camino todavía era utilizado exclusivamente por trabajadores vinculados a tareas de construcción.

La curiosidad y el interés por la posible conexión se explican por una realidad que padecen a diario miles de automovilistas: el Camino del Perú se encuentra colapsado. El crecimiento poblacional de Yerba Buena y de las localidades cercanas, sumado al incremento constante del parque automotor, terminó por saturar una ruta que fue concebida en otra época y para un volumen de tránsito mucho menor.

Por esa razón, cualquier alternativa que permita aliviar el flujo vehicular despierta expectativas inmediatas, especialmente entre los vecinos de Cebil Redondo, Lomas de Tafí y Tafí Viejo. Muchos de ellos se desplazan diariamente hacia Yerba Buena por trabajo, estudios o actividades comerciales y dependen obligatoriamente de una vía que resulta prácticamente intransitable durante los horarios pico.

Si la conexión llegara a habilitarse en el futuro, algunos conductores podrían utilizarla como un atajo para ingresar a Yerba Buena. El recorrido potencial ya puede imaginarse sobre el terreno. Desde la ciudad jardín se podría avanzar por la avenida Fanzolato hasta alcanzar la calle Atilio Santillán. A pocos metros, hacia la derecha, aparece un camino de tierra apenas marcado por el paso de algunos vehículos.

Luego de recorrer unos cien metros se inicia una calle asfaltada que corresponde al acceso de un nuevo barrio cerrado que está comenzando a desarrollarse en el área. Esa arteria conduce hasta la calle Los Cerezos, desde donde un último tramo de aproximadamente 120 metros de tierra vuelve a conectar con la ruta 315, cerca de la conocida Curva de los Vega.

Por el momento, esa traza funciona solo como una posibilidad en el mapa. Sin embargo, algunos vehículos ya la utilizan de manera improvisada.

La iniciativa también captó la atención de especialistas en urbanismo y planificación territorial. Si bien coinciden en que la apertura de nuevas calles puede aportar soluciones parciales, advierten que no reemplaza la necesidad de un plan integral para resolver los problemas de movilidad en el área metropolitana.

El arquitecto y urbanista Franco Marigliano —ex subsecretario de Planeamiento Urbano de Yerba Buena y actual concejal de esa ciudad— considera que una conexión entre la avenida Fanzolato y el Camino del Perú podría resultar muy beneficiosa.

Según explicó, hoy existen dos vías que reflejan con claridad las limitaciones del sistema vial actual: el propio Camino del Perú y la calle Frías Silva. Ambas registran niveles de tránsito que superan ampliamente la capacidad para la que fueron diseñadas.

Marigliano advierte además que la presión sobre la infraestructura vial podría intensificarse en los próximos años. La zona norte de Yerba Buena —especialmente el área que se extiende desde la avenida Perón hacia el norte— presenta un alto potencial de expansión urbana. Allí todavía quedan grandes extensiones de terrenos vacantes que probablemente se transformarán en nuevos desarrollos inmobiliarios.

En ese contexto, el concejal destaca la importancia del nuevo Código Urbano aprobado recientemente en Yerba Buena, que establece una planificación vial de largo plazo destinada a ordenar el crecimiento de la ciudad.

Entre otras medidas, la normativa prevé la prolongación de calles ya existentes —como Pedro Maderuelo, Lobo de la Vega, Malvinas y Lisboa— para que en el futuro puedan extenderse hacia el norte y eventualmente conectarse con el Camino del Perú.

El objetivo central de ese esquema es asegurar la continuidad de la trama urbana, proyectando hacia el norte la estructura vial que hoy se organiza en torno a la avenida Perón. A la vez, el plan contempla la creación de nuevas avenidas y calles en sentido este-oeste, configurando lo que los urbanistas denominan una macrotrama urbana: una red estructural que organiza el crecimiento territorial.

Esa planificación ya fue aprobada por ordenanza, por lo que cualquier desarrollador que adquiera terrenos en la zona conocerá de antemano por dónde deberán pasar las calles principales y secundarias.

El diseño también prevé que varias de esas arterias alcancen el canal Cainzo. Allí, en el futuro, será necesario construir puentes que permitan prolongar la conectividad hacia Cebil Redondo y otras localidades cercanas, dotando a la red vial de un verdadero carácter metropolitano.

Uno de los objetivos de esta planificación es evitar un problema frecuente en el crecimiento urbano reciente: la fragmentación de la trama por el desarrollo de barrios privados. En el pasado, muchos emprendimientos cerraban su perímetro y bloqueaban la continuidad de las calles existentes. Con el nuevo sistema, cualquier desarrollo deberá respetar la estructura vial previamente definida.

La arquitecta Marta Casares, directora del Observatorio de Fenómenos Urbanos y Territoriales de la Universidad Nacional de Tucumán, coincide en que la apertura de nuevas calles puede resultar útil, pero advierte que no resolverá por sí sola el problema del Camino del Perú.

Según explica, las prolongaciones proyectadas para abrir la trama cerrada del norte son necesarias, pero no suficientes. Yerba Buena intenta mejorar su conectividad interna mediante estos “aliviadores”, que resultan útiles para la movilidad cotidiana dentro del municipio.

Sin embargo, el colapso del Camino del Perú responde a una problemática de escala metropolitana mucho más compleja.

Para Casares, incluso si se concretaran todas las aperturas previstas en el Código Urbano, la ruta 315 seguiría congestionada. La razón es que actualmente funciona como una vía concebida para tránsito barrial que hoy cumple un rol central en la conectividad de todo el Gran San Miguel de Tucumán.

Además, advierte que cualquier transformación profunda de esa arteria debería contemplar obras hidráulicas de gran envergadura, ya que el sistema hídrico de la zona condiciona cualquier intervención.

La especialista sostiene que el mayor obstáculo para avanzar en soluciones de fondo no es técnico, sino político. Según su análisis, el Camino del Perú constituye una intervención estratégica de carácter metropolitano que no puede abordarse como una suma de proyectos municipales aislados.

También alerta sobre un fenómeno habitual en las políticas de infraestructura: ampliar calles o pavimentar nuevas vías suele atraer más automóviles.

Sin un sistema eficiente de transporte público metropolitano, las mejoras viales pueden terminar trasladando el problema unos kilómetros más al norte y estimulando una expansión urbana dispersa y de baja densidad.

Casares agrega además otro aspecto que suele quedar fuera del debate público: el impacto que este tipo de obras tiene sobre el valor del suelo.

Una intervención de gran escala, sostiene, tiende a multiplicar el valor de los terrenos circundantes. La historia de la avenida Perón constituye, según su mirada, un ejemplo claro de ese fenómeno.

Por ese motivo considera clave aplicar herramientas de gestión del suelo que permitan que parte de esa valorización retorne a la sociedad, ya sea mediante contribuciones por mejoras o mediante la cesión de tierras para espacios públicos o proyectos de vivienda social.

En definitiva, la pequeña calle que comenzó a abrirse en medio del verde no solo despertó expectativas entre los automovilistas que buscan un atajo. También volvió a poner sobre la mesa un debate más amplio: cómo planificar el crecimiento urbano y la movilidad en una de las zonas metropolitanas que más rápido se expande en Tucumán.