Argentinos endeudados: qué lugar ocupa Tucumán en un ranking que cada vez genera más preocupación
Tucumán registra un 31,5% de deudores con atrasos superiores a los 90 días y se ubica entre las provincias más afectadas por el incremento de la morosidad en el Norte Grande. La dificultad para afrontar obligaciones financieras alcanza especialmente a quienes tomaron créditos de bajo monto para cubrir alimentos, servicios y reparaciones domésticas.
El indicador tucumano se encuentra por encima del 30% y forma parte de una tendencia que atraviesa a casi toda la región. Según los datos difundidos, ocho de las diez provincias del Norte Grande superan ese umbral de incumplimiento.
Dentro de los porcentajes informados, Catamarca encabeza la región con un 34,2%, seguida por Chaco, con el 33,1%; Corrientes, con el 31,7%; Tucumán, con el 31,5%; Formosa, con el 30,8%; Salta, con el 30,4%, y Misiones, con el 30,2%. Santiago del Estero, con el 28,5%, y Jujuy, con el 26%, quedaron por debajo del 30%.
En el escenario nacional, San Juan presentó el registro más elevado, con un 35,2% de morosos. Catamarca pasó del tercer al segundo lugar entre abril y mayo, pese a que su índice descendió 1,9 puntos porcentuales, desde el 36,1% hasta el 34,2%.
La baja no necesariamente refleja una mejora en la capacidad de pago. Parte de la reducción se explica por el crecimiento de los casos clasificados como irrecuperables, que las entidades retiran de sus balances aunque conserven el derecho a reclamar la deuda.
Entre mayo de 2025 y el mismo mes de 2026, la proporción de morosos irrecuperables en Catamarca casi se duplicó: aumentó del 12,8% al 21,6%.
Los informes advierten que gran parte de las obligaciones impagas no se originó en la compra de viviendas u otros bienes durables, sino en gastos cotidianos. Muchos usuarios recurrieron al crédito para pagar el supermercado, afrontar servicios o realizar arreglos en sus casas.
La mitad de quienes fueron considerados irrecuperables debía $309.000 o menos. Entre las personas que mantenían sus pagos al día, en cambio, la deuda mediana era de hasta $668.000. La comparación indica que los mayores problemas de devolución aparecen entre quienes poseen compromisos financieros más pequeños.
El deterioro también presenta diferencias según la edad. El 24% de los jóvenes tiene al menos una línea de crédito con un atraso de un año o más, mientras que entre las personas de 75 años o más la proporción desciende al 9,8%.
El peso de los casos irrecuperables sobre el total de deudores disminuye a medida que aumenta la edad, de acuerdo con el relevamiento.
El crecimiento afectó tanto a mujeres como a varones, aunque fue más pronunciado entre las primeras. La cantidad de deudoras consideradas irrecuperables aumentó un 93,6%, frente a un incremento del 84,8% entre los hombres.
En términos absolutos, se incorporaron a esa categoría 845.000 mujeres y 832.000 varones.
Un estudio del Centro de Economía Política Argentina determinó que la mayor parte de los créditos irregulares se concentra en la situación 4, correspondiente a personas con alto riesgo de insolvencia. Ese segmento acumula obligaciones por $6,66 billones.
Del total, $ 4,9 billones —el 73,7%— pertenecen al sistema bancario, mientras que $ 1,75 billones —el 26,3%— corresponden a billeteras virtuales.
La situación 3, que agrupa a deudores con problemas o riesgo medio, reúne otros $ 4,08 billones. La distribución por tipo de entidad es similar: los bancos concentran el 74,4% y las plataformas digitales, el 25,6%.
Un informe de la consultora Analytica también reflejó la magnitud del deterioro financiero de los hogares mediante el caso catamarqueño. Allí, la deuda mediana aumentó de $683.000 en abril a $ 1.354.500 en mayo, una suba cercana al 100%.
En esa provincia se contabilizan 478 personas endeudadas por cada 1.000 habitantes. Proyectada sobre el total de su población, esa relación equivale a aproximadamente 205.000 personas con algún tipo de deuda.
Los indicadores regionales colocan a Tucumán dentro de un escenario crítico, marcado no solo por la cantidad de personas que dejaron de pagar durante tres meses o más, sino también por la creciente utilización del crédito para sostener consumos básicos y gastos corrientes.