La UNT avanza con la reforma del sistema de créditos universitarios mientras sigue sin definirse el conflicto por el Rectorado
Mientras continúa sin resolverse quién conducirá el Rectorado de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) durante el período 2026-2030, la institución ya trabaja en uno de los cambios académicos más importantes de los próximos años: la implementación del Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios (Sacau), un nuevo esquema que comenzará a regir en todas las universidades del país a partir de 2027 y que busca transformar la organización de las carreras de grado.
El Sacau fue impulsado por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la Subsecretaría de Políticas Universitarias con el objetivo de reemplazar el actual criterio basado exclusivamente en horas de clase por un sistema que contemple toda la dedicación académica del estudiante para aprobar una materia. De esta manera, cada crédito reflejará entre 25 y 30 horas de trabajo total, incluyendo clases presenciales, prácticas, lectura de bibliografía, elaboración de trabajos y preparación de exámenes.
El subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, explicó que las carreras nuevas deberán diseñarse directamente bajo este sistema, mientras que las ya existentes podrán incorporarlo de manera gradual o mantener temporalmente el esquema vigente, aunque se espera una transición progresiva hacia el nuevo modelo.
Según precisó el funcionario, las carreras de grado tendrán una duración de entre dos y cuatro años y deberán contemplar un mínimo de 60 créditos por año académico. Esto obligará a las universidades a re diseñar sus planes de estudio para organizar las asignaturas en función de los créditos, considerando tanto la carga horaria de clases como el tiempo de trabajo autónomo que demanda cada materia.
Álvarez ejemplificó que una carrera de cuatro años requeriría aproximadamente 240 créditos. Bajo esa lógica, una asignatura de seis créditos representaría entre 150 y 180 horas de dedicación total, sumando clases y estudio independiente. La aprobación de materias permitirá acumular los créditos necesarios hasta alcanzar el requisito para obtener el título.
En la UNT, distintas unidades académicas ya iniciaron el análisis de los cambios que implicará esta reforma. Las facultades comenzaron a revisar sus planes de estudio y las cargas horarias de las carreras para adecuarse al nuevo sistema, un proceso que se desarrolla en paralelo con la transición institucional derivada de la suspensión de la elección de rector y vicerrector.
La decana de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia, María Inés Gómez, consideró que la próxima conducción universitaria deberá combinar capacidad política con una sólida gestión para impulsar las transformaciones que demanda la institución. Entre las prioridades mencionó la modernización de la universidad, el fortalecimiento de las trayectorias académicas y la necesidad de incrementar la cantidad de estudiantes que ingresan y logran completar sus carreras.
Desde la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología, su decano, Sergio Mohamed, sostuvo que el principal desafío será lograr que el Sacau represente una verdadera flexibilización de la formación universitaria. En ese sentido, afirmó que el nuevo sistema de créditos debería funcionar como una "moneda de cambio" que facilite la movilidad estudiantil tanto entre universidades argentinas como del exterior.
Por su parte, el decano de Filosofía y Letras, Sergio Robin, recordó que el debate sobre esta reforma comenzó en esa facultad durante 2024. Si bien aclaró que no existe una oposición generalizada al nuevo esquema, reconoció que persisten inquietudes sobre el impacto que tendrá en los actuales planes de estudio y calificó esas preocupaciones como profundas y legítimas.
El decano de Ciencias Naturales, Hugo Fernández, vinculó la implementación del Sacau con otros procesos de transformación que atraviesan la educación superior, entre ellos el avance de la inteligencia artificial y los cambios en las formas de aprendizaje de las nuevas generaciones.
No obstante, la iniciativa también genera cuestionamientos dentro de la comunidad universitaria. Desde la Asociación de Docentes e Investigadores de la UNT (Adiunt), la secretaria general Anahí Rodríguez manifestó fuertes reparos y advirtió que la reforma podría implementarse en un escenario marcado por el ajuste presupuestario y el deterioro salarial de los trabajadores universitarios.
La dirigente sindical sostuvo que el nuevo sistema podría favorecer una flexibilización de las carreras y abrir paso a un proceso de mercantilización de la educación superior. Además, remarcó que el debate no puede analizarse de manera aislada del contexto financiero que atraviesan las universidades públicas.
Rodríguez también expresó su preocupación por la posibilidad de que las carreras de grado se acorten para ofrecer una inserción laboral más rápida, mientras que la formación complementaria quede concentrada en estudios de posgrado. Recordó que, de acuerdo con la legislación vigente, todos los posgrados son arancelados, situación que, a su criterio, podría afectar el carácter público y gratuito del sistema universitario.
Entre los estudiantes también existen posiciones diversas respecto del Sacau. Desde distintos centros de estudiantes consideran que el sistema podría simplificar los intercambios académicos y agilizar el reconocimiento de materias cursadas en otras universidades, además de reflejar con mayor precisión la carga real de trabajo que exige cada asignatura.
Sin embargo, otros sectores reclaman una mayor participación en el proceso de implementación y cuestionan la escasa información disponible sobre los cambios previstos.
El presidente de la Federación Universitaria de Tucumán (FUT), Alejandro Tapia, aseguró que el movimiento estudiantil acompañará aquellas herramientas que contribuyan a mejorar las trayectorias académicas y favorezcan la incorporación de nuevas tecnologías, aunque advirtió que permanecerán atentos para garantizar que la aplicación del nuevo sistema no afecte los derechos de los estudiantes.
En la misma línea, Agostina Perea, estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras, señaló que el Sacau podría representar una oportunidad para mejorar la formación universitaria, aunque sostuvo que persisten numerosas incertidumbres. Explicó que parte de la comunidad académica teme que la reducción de contenidos en las carreras obligue posteriormente a completar la formación mediante posgrados o especializaciones pagas, por lo que consideró indispensable que las autoridades universitarias brinden información clara y despejen las dudas existentes sobre el alcance de la reforma.