Un hallazgo científico abre una nueva vía para frenar la expansión del Alzheimer en el cerebro
Investigadores de Estados Unidos identificaron que la proteína Arc facilita el traslado de Tau tóxica entre neuronas, un mecanismo clave en el avance del Alzheimer.
El descubrimiento, publicado en Cell, podría abrir la puerta a nuevas estrategias terapéuticas para detener la progresión de la enfermedad.
Un equipo de científicos de Estados Unidos identificó un mecanismo clave que podría explicar cómo avanza el Alzheimer dentro del cerebro humano: una proteína llamada Arc actuaría como vehículo para transportar la Tau tóxica de una neurona enferma a otra sana, acelerando la propagación de la enfermedad. El estudio, publicado en la revista científica Cell, sugiere que esta dinámica podría ser determinante en el deterioro progresivo que caracteriza al Alzheimer, la forma más frecuente de demencia a nivel mundial.
En condiciones normales, la proteína Tau cumple una función estructural dentro de las neuronas. Sin embargo, cuando se altera, se vuelve tóxica, se acumula y termina dañando las células cerebrales. Según los investigadores, Arc cumple un rol esencial en el transporte de material entre neuronas a través de vesículas extracelulares, una especie de “paquetes” microscópicos que permiten la comunicación celular.
El problema surge cuando la Tau patológica ingresa en esos paquetes y viaja de una célula a otra, propagando el daño. En experimentos con modelos animales, los científicos observaron que al eliminar Arc la transferencia de Tau tóxica disminuye drásticamente, lo que reduce el impacto sobre neuronas sanas. No obstante, los especialistas advierten
que Arc también cumple una función protectora en etapas tempranas de la enfermedad, ya que ayuda a las neuronas a liberar el exceso de Tau dañina. Por este motivo, bloquear completamente su acción no sería una estrategia viable.
El enfoque terapéutico que se estudia actualmente apunta a intervenir en el momento posterior a la liberación de las vesículas, impidiendo que la Tau tóxica ingrese a células sanas, sin afectar el mecanismo de defensa de las neuronas afectadas. Aunque los resultados provienen principalmente de estudios en animales, los investigadores hallaron indicios del mismo mecanismo en tejido cerebral humano, lo que refuerza la hipótesis de su relevancia en personas. El hallazgo abre una posible vía para el desarrollo de futuros tratamientos capaces de frenar la expansión del Alzheimer, una enfermedad que afecta a más de 55 millones de personas en el mundo y cuya progresión aún no tiene cura.