El envío de marihuana por encomienda creció casi diez veces en el NOA
El tráfico de marihuana a través de encomiendas se consolida como una modalidad en crecimiento en el NOA. En lo que va del año, los secuestros de flores de cannabis enviadas por este sistema aumentaron casi diez veces respecto del mismo período de 2025.
El último caso se detectó durante un control del Operativo Lapacho en el puesto de Cabo Vallejo, cuando la Policía inspeccionó un camión de una empresa de correo privado que transportaba encomiendas. Un perro de la fuerza marcó un bulto sospechoso y, con autorización judicial, los efectivos lo abrieron. En su interior encontraron alrededor de seis kilos de marihuana.
Tras el hallazgo, el juez federal José Manuel Díaz Vélez ordenó aplicar una entrega vigilada. El procedimiento permitió que la encomienda continuara su recorrido para intentar identificar a la persona encargada de retirarla.
Los investigadores montaron un operativo en la sede de la empresa de correo y aguardaron la llegada de la destinataria del paquete. La sospechosa fue identificada como Silvia Margarita Pizzi, de 46 años, domiciliada en Villa Muñecas. Según fuentes judiciales, no tenía antecedentes por drogas ni estaba previamente bajo investigación.
El procedimiento volvió a poner bajo la lupa los controles en las empresas que despachan cargas desde el norte del país. Desde el Operativo Lapacho advierten que, aunque la normativa exige identificación del remitente y una declaración jurada sobre el contenido legal de la encomienda, esos mecanismos no estarían funcionando de manera efectiva.
“Son cada vez más los procedimientos que concretamos. El problema es que no hay un control efectivo en las empresas que despachan cargas desde el norte del país”, sostuvo el comisario Fabio Ferreyra, jefe del Operativo Lapacho.
El funcionario también señaló que resulta difícil que el contenido de un paquete de estas características pase inadvertido. “Es imposible que un empleado no perciba el olor de seis kilos de flores de marihuana. Es muy fuerte para que ninguno se dé cuenta de lo que está recibiendo”, afirmó.
Un crecimiento marcado
Los registros muestran un salto significativo en esta modalidad. En todo el NOA, durante lo que va del año, se secuestraron más de 140 kilos de flores de cannabis transportadas por encomienda. En el primer semestre de 2025, los decomisos bajo el mismo sistema habían alcanzado apenas 15 kilos.
Tucumán concentra buena parte de esos procedimientos: en la provincia se decomisaron 123 kilos de marihuana enviados mediante esta modalidad.
Según Ferreyra, la Policía de Tucumán, a través del Operativo Lapacho, es la única fuerza provincial que controla de manera sistemática los camiones que transportan encomiendas. “Los resultados están a la vista”, remarcó.
Los destinos detectados también muestran el alcance de la operatoria. Los envíos tenían como destino Buenos Aires, Catamarca, Mendoza, La Rioja, Santiago del Estero y Córdoba, entre otras provincias.
Cómo funciona la operatoria
De acuerdo con los investigadores, la droga suele ser adquirida en Bolivia o en zonas fronterizas como Aguas Blancas, para luego ser despachada desde Orán mediante empresas de encomiendas.
El comisario Jorge Nacusse, titular de la Dirección General de Drogas Peligrosas, sostuvo que no hay dudas de que detrás de esta modalidad operan organizaciones con logística suficiente para producir, trasladar y distribuir la droga.
Según explicó, una vez que el paquete llega a destino, puede ser retirado por terceros contratados para esa tarea o por personas directamente vinculadas a la organización. Esta última alternativa, sin embargo, sería menos frecuente porque deja más evidencias para los investigadores.
Aunque existen numerosos expedientes abiertos por tráfico de cannabis, hasta el momento ninguno permitió llegar a un centro de producción dentro del país. Por eso, una de las hipótesis apunta a que la sustancia se produce a gran escala en Bolivia y luego ingresa al circuito ilegal argentino.
Los especialistas señalan que las flores de marihuana tienen un valor más alto que el tradicional prensado paraguayo, debido a su mayor concentración de THC. En la frontera con Bolivia, el kilo se comercializa en torno a los $3,7 millones. En Tucumán, el gramo puede venderse a unos $7.000, lo que eleva el valor del kilo a aproximadamente $7 millones.
Con esos valores, los seis kilos secuestrados en el último procedimiento tendrían un valor estimado de $42 millones en el mercado ilegal.
La magnitud de los decomisos, la diversidad de destinos y la repetición de casos muestran que el envío de marihuana por encomienda dejó de ser una modalidad aislada y se transformó en un mecanismo consolidado para el tráfico de drogas en el norte del país.
