Récord de morosidad: las deudas de las familias se disparan y alcanzan el nivel más alto en más de 20 años
La mora bancaria de los hogares llegó al 12,1% en abril y marcó un máximo en más de dos décadas. En un año se triplicó y ya supera a millones de personas con créditos en situación irregular, en un contexto de fuerte presión financiera sobre las familias.
La situación de endeudamiento de las familias volvió a deteriorarse y encendió señales de alerta en el sistema financiero. Según los últimos datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la morosidad en los créditos destinados a hogares alcanzó en abril el 12,1%, el nivel más alto en más de dos décadas. El incremento no solo marca un récord histórico reciente, sino que además refleja una tendencia sostenida de crecimiento: en un año, el indicador se triplicó y acumula dieciocho meses consecutivos de subas en este segmento.
De acuerdo con estimaciones del mercado, más de 5,3 millones de personas presentan actualmente algún tipo de crédito en situación irregular, lo que implica atrasos de al menos 90 días en los pagos, tanto en entidades bancarias como en financieras no tradicionales. El deterioro se observa en distintas líneas de crédito. Los préstamos personales encabezan los niveles de mora con un 14,9%, seguidos por las tarjetas de crédito, que alcanzaron el 12,5%. En el caso de los préstamos prendarios, la irregularidad se ubicó en 7,3%, mientras que los créditos hipotecarios mantienen el menor nivel, con 1,5%.
El informe oficial también advierte que el aumento del incumplimiento impacta en todos los tipos de entidades financieras, aunque con mayor intensidad en los préstamos dirigidos
a familias, donde la suba intermensual fue más pronunciada. En paralelo, la mora del financiamiento total al sector privado se ubicó en 7,3%, con un incremento respecto del mes anterior y del mismo período del año pasado. En el caso de las empresas, el nivel de irregularidad se mantiene más bajo, en torno al 3,3%, aunque también muestra una tendencia ascendente.
Especialistas señalan que el fenómeno responde a una combinación de factores como la caída del poder adquisitivo, el uso intensivo del crédito para gastos corrientes
y el encarecimiento del financiamiento, lo que dificulta la capacidad de pago de los hogares. Si bien algunos análisis privados advierten una posible desaceleración en el ritmo
de aumento de la mora, todavía no se observa una reversión clara de la tendencia, lo que limita las perspectivas de una recuperación sostenida del crédito en el corto plazo.
En este contexto, el sistema financiero enfrenta el desafío de contener el deterioro de las carteras y al mismo tiempo sostener el acceso al crédito, en un escenario donde cada vez más familias presentan dificultades para cumplir con sus compromisos.