Un estudio en ratones sugiere que el ayuno intermitente podría proteger el cerebro del estrés crónico
Una investigación científica sugiere que el ayuno intermitente podría tener un efecto protector sobre el cerebro frente al estrés crónico, al menos en modelos animales.
El estudio, publicado en la revista Translational Psychiatry, analizó ratones adultos sometidos a períodos prolongados de estrés durante dos semanas. Los animales fueron divididos en dos grupos: uno con alimentación libre y otro con un esquema de ingesta restringida por horarios.
Los resultados mostraron que los ratones que realizaron ayuno intermitente presentaron menor deterioro de la mielina, una estructura clave para la correcta transmisión de los impulsos nerviosos, además de conductas menos compatibles con cuadros depresivos. Según los investigadores, este efecto estaría vinculado a cambios en la microbiota intestinal.
El análisis de las bacterias presentes en el intestino evidenció una mayor diversidad y presencia de microorganismos considerados beneficiosos en los animales que siguieron el patrón de ayuno.
El estrés crónico, explican los autores, puede afectar la mielina y alterar funciones cognitivas y emocionales, aumentando el riesgo de trastornos como la depresión y la ansiedad.
En este contexto, la intervención alimentaria habría contribuido a preservar la función neuronal en los modelos estudiados. No obstante, los científicos remarcan que se trata
de resultados preliminares obtenidos únicamente en animales, por lo que no pueden trasladarse de manera directa a humanos ni convertirse en recomendaciones médicas.
El equipo plantea que futuros estudios deberán confirmar si estos mecanismos se replican en personas y si la modulación de la microbiota a través de la alimentación puede convertirse en una herramienta complementaria para el abordaje del estrés crónico.