La grieta interna que volvió a sacudir al Gobierno: Bullrich ofreció renunciar y Milei no aceptó
Un tuit de la senadora Patricia Bullrich cambió el clima dentro del oficialismo y volvió a poner en evidencia las tensiones entre La Libertad Avanza y los hermanos Milei. Bullrich anunció que no respaldará el pedido del Ejecutivo para retirar el pliego de María Verónica Michelli como candidata a jueza.
En una charla telefónica con Javier Milei, la senadora puso a disposición su renuncia como jefa del bloque, pero el Presidente la rechazó. Desde su equipo aclaran que esa renuncia “está siempre disponible”, en la misma línea de la dinámica que existe con ministros y el jefe de Gabinete.
Bullrich dijo que su decisión responde a convicciones republicanas y que no podía votar a favor del retiro del pliego por una cuestión de principios. Aclaró, además, que reconoce la potestad de Milei para definir sobre los pliegos, pero defendió su “objeción de conciencia”. Según fuentes, aunque la postura no le gustó a Milei, valoró que ella se lo comunicara previamente.
El episodio encendió alarmas internas porque refuerza la autonomía de Bullrich respecto del núcleo duro del espacio. No es la primera discrepancia: anteriormente exigió que Manuel Adorni presentara su declaración jurada y protagonizó cruces en la Comisión de Medios por las limitaciones a periodistas en la Casa Rosada.
En el entorno presidencial dicen que Bullrich busca cuidar su base electoral, que vería con malos ojos el retiro de Michelli. Pero esa independencia complica la coordinación política y alimenta dudas sobre la capacidad de Milei para sostener una línea única dentro de la coalición.
Un antecedente ilustra la descoordinación: la presión pública de Bullrich para que Adorni presente la DDJJ terminó con una declaración presidencial apresurada —anunciando la presentación inminente— que no se concretó, lo que generó críticas y pérdidas de imagen para el Gobierno.
El electorado que sigue a Bullrich presta especial atención a cuestiones republicanas y judiciales, lo que explica su postura. En la mesa chica de los Milei creen que, si bien Bullrich no tiene suficiente estructura para lanzarse sola, sus gestos suelen golpear en momentos sensibles y le generan un costo político al oficialismo.
“Nadie quiere romper, y Javier valora mucho a Patricia, pero la paciencia no es infinita”, dijo un funcionario. “Echarla sería contraproducente; si Milei sigue en buena imagen, lo que haga Bullrich pesará poco. El problema sería otro si esa imagen se deteriora.”