Cómo es la intrincada trama de negocios sucios que derivó en la brutal pelea en el estadio de San Martín

Tucumán y Mundo 28/05/2026 Por
Cómo es la intrincada trama de negocios sucios que derivó en la brutal pelea en el estadio de San Martín

Los graves incidentes registrados el domingo en el estadio La Ciudadela, tras la derrota de San Martín de Tucumán frente a Atlanta, dejaron al descubierto la profunda crisis interna que atraviesa la barra brava del club y encendieron nuevas alarmas sobre el nivel de violencia que domina las tribunas del “Santo”. Golpes, corridas y gritos entre hombres, mujeres y adolescentes expusieron una disputa que, según distintas fuentes, se agravó por la ausencia de uno de los principales líderes del grupo dominante.


El episodio ocurrió en la playa de estacionamiento del estadio ubicado sobre calle Rondeau, una vez finalizado el encuentro. Las imágenes se viralizaron rápidamente en redes sociales y generaron repercusión nacional. En uno de los videos se escucha a una persona gritar desesperadamente: “¡Basta! ¡Todos somos compañeros!”, mientras se desarrollaban las agresiones entre distintas facciones.


Con el paso de las horas comenzaron a surgir diferentes versiones sobre el origen del enfrentamiento. Sin embargo, tomó fuerza una hipótesis que involucra directamente al director técnico Andrés Yllana y que incrementó la preocupación dentro del club.


De acuerdo con la reconstrucción realizada por distintas fuentes, el entrenador abandonaba el vestuario rumbo a su automóvil, estacionado en ese sector, cuando fue interceptado por un integrante de la facción conocida como “La Matienzo”. El barrabrava habría comenzado a cuestionarlo por el rendimiento futbolístico del equipo.


“Fue un hecho bochornoso e innecesario que no pasó a mayores”, reconoció un dirigente de la institución.


Según esa misma versión, un hombre apodado “Piri”, señalado como uno de los referentes del grupo “La Brava” y vinculado además a la comercialización de fernet dentro de las tribunas, salió en defensa del técnico y golpeó al hincha que increpaba a Yllana. A partir de allí se habría desencadenado la reacción de allegados de la facción opositora.


El conflicto no terminó con la pelea. Fuentes policiales y dirigentes confiaron que miembros de “La Brava” se habrían apoderado de banderas pertenecientes al otro grupo para luego incendiarlas. “Fue un mensaje”, explicó un referente de otra facción que asegura mantenerse al margen de la disputa.


Aunque las autoridades de San Martín no formalizaron una denuncia penal, el club emitió un comunicado en el que anunció que entregará a la Policía todos los registros fílmicos disponibles para colaborar con la investigación de los hechos.


Detrás de los disturbios aparece una feroz interna que desde hace tiempo atraviesa a la barra brava del club de La Ciudadela. “La Brava” continúa siendo el sector dominante, aunque enfrenta una fuerte crisis de liderazgo por la situación judicial de Facundo Ale, identificado como uno de sus principales referentes.


“Facundito” permanece bajo arresto domiciliario por un violento episodio ocurrido en Tafí Viejo, inicialmente vinculado a una disputa interna de la barra, aunque posteriormente surgieron indicios que conectan el caso con conflictos relacionados al narcotráfico. Su situación judicial podría extenderse durante varios años y, según distintas fuentes, su ausencia alimentó aún más las tensiones entre sectores.


Uno de los principales focos de conflicto sería el reparto de entradas. Según trascendió, la dirigencia entrega a los grupos violentos una cantidad no precisada de tickets que deberían distribuirse entre las distintas facciones.


Sin embargo, las localidades no se reparten en partes iguales, sino de acuerdo al número de integrantes y al poder que cada sector mantiene dentro de la tribuna. Sectores opositores aseguran que el grupo dominante redujo la cantidad de entradas que recibían otras facciones para quedarse con el dinero generado por la reventa.


A eso se suma otro negocio ilegal: la venta de bebidas alcohólicas dentro del estadio. Fuentes cercanas a la interna sostienen que “La Brava” también se habría apropiado de gran parte de las ganancias obtenidas por la comercialización de fernet en las tribunas, actividad prohibida en todos los estadios del país.


“Con los changos no entramos porque estamos cansados de los manejos de estos. No respetan nada”, se quejó uno de los referentes de una facción opositora.


Dentro del mundo barrabrava, el liderazgo de Facundo Ale genera resistencias. Distintos sectores cuestionan que su llegada al control de la tribuna habría sido impulsada inicialmente por su padre, Ángel “El Mono” Ale, condenado por utilizar al club para el lavado de activos provenientes de actividades ilícitas.


También le reprochan la manera en que consolidó su poder. Según relatan antiguos integrantes de la tribuna, los Ale habrían utilizado métodos violentos para desplazar a históricos referentes de “La Brava”, quienes terminaron alejándose del sector.


Otro punto de conflicto fue la ruptura de los llamados “códigos” de la barra. En un episodio sin antecedentes en el fútbol argentino, apareció desplegada una bandera que acusaba a Javier “Chuky” Casanova y a Walter “El Petiso David” Lobos de mantener vínculos con el narcotráfico.


Tiempo después, ambos fueron detenidos y procesados por delitos vinculados al tráfico de drogas. El propio “Mono” Ale reconoció públicamente haber ordenado colocar ese “trapo” en la tribuna.


Fuentes policiales y judiciales señalaron además que los Ale habrían sellado una alianza con Santiago “Cara ‘i Gota” Villañe, referente del grupo “Los Pibes del Barrio Oeste II”, sospechado de liderar una red de narcomenudeo en esa zona de la capital tucumana.


Villañe mantiene desde hace años una disputa territorial con “Chuky” Casanova. “Creció porque el otro está en ‘cana’. Mató dos pájaros de un tiro”, resumió un barra consultado.


El escenario se agravó aún más por la situación judicial de Facundo Ale. El fiscal Mariano Fernández solicitó recientemente que sea llevado a juicio por la balacera ocurrida en septiembre del año pasado en un salón de fiestas de Tafí Viejo.


Está acusado de portación de armas de guerra y abuso de armas, y la Fiscalía pidió una condena de seis años y medio de prisión. Además, ya pesa sobre él una condena condicional por haber atacado a tiros la vivienda de la madre de “Petiso David”. Si vuelve a ser condenado, ambas penas podrían unificarse y pasar a cumplimiento efectivo.


Mientras tanto, el club y las autoridades policiales intentan evitar que la violencia vuelva a repetirse en La Ciudadela.


Dirigentes de San Martín anunciaron que mantendrán reuniones con responsables de la fuerza de seguridad para reforzar el operativo en los próximos encuentros. “La idea es que no se repita lo del domingo. Pretendemos que, una vez finalizado el partido, haya una especie de barrido”, explicó uno de los directivos.


Por su parte, el jefe de Policía de Tucumán, Joaquín Girvau, confirmó que se incrementará la presencia de efectivos y que se endurecerán los controles en el estadio.


“No vamos a tolerar nuevos hechos de violencia. Tenemos que contar con la colaboración de todos para erradicar a estos violentos de los estadios”, concluyó.

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