Así funciona BlaBlaCar, la app global de viajes compartidos de larga distancia que prepara su aterrizaje en Argentina
La plataforma francesa BlaBlaCar, una de las principales compañías globales de viajes compartidos de larga distancia, desembarcó oficialmente en la Argentina y apunta a consolidarse como una alternativa de movilidad más económica en un contexto marcado por el fuerte aumento de los costos de transporte y combustible. La empresa busca expandir en el país el modelo conocido como “carpooling”, basado en compartir viajes entre particulares para dividir gastos.
El lanzamiento argentino forma parte de una estrategia regional que incluye además la llegada de la compañía a Chile, Colombia, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay. De esta manera, BlaBlaCar amplía su presencia en América Latina más allá de Brasil y México, donde ya opera desde hace varios años.
La firma nació en Francia en 2006 y actualmente tiene actividad en 21 países. Según informó durante su presentación regional, cuenta con una comunidad global de más de 29 millones de usuarios únicos activos por año.
El desembarco se produce en un escenario que la compañía considera favorable para este tipo de servicios. El incremento de hasta un 83% en el precio de los combustibles durante el año y la necesidad de reducir gastos de traslado impulsaron la búsqueda de opciones más accesibles para viajes interurbanos y recorridos de media distancia.
El sistema de BlaBlaCar funciona mediante una lógica de auto compartido. Conductores particulares publican en la aplicación los asientos vacíos disponibles en trayectos que ya tenían previsto realizar, mientras otros usuarios pueden reservar esos lugares y compartir los costos del viaje.
La plataforma actúa únicamente como intermediaria tecnológica entre conductores y pasajeros. No posee vehículos propios ni trabaja con choferes profesionales. Tampoco opera bajo el formato de aplicaciones urbanas de transporte bajo demanda, ya que su enfoque principal está puesto en recorridos interurbanos y viajes de larga distancia.
El concepto de movilidad colaborativa no es completamente nuevo en la Argentina. Hace casi una década surgió Carpoolear, una aplicación creada por la asociación civil STS Rosario para conectar viajes urbanos y de media distancia bajo un esquema sin fines de lucro.
Desde Carpoolear explican que el objetivo principal no es económico. “El dinero es importante pero no es un tema central dentro del proyecto. A veces tenemos plata. Otras veces no. El proyecto siempre sigue adelante. Los fondos que ingresan se utilizan para mejoras y mantenimiento de la plataforma y comunicación”, sostienen en su sitio web.
La organización también destaca los beneficios ambientales y sociales del sistema. “Podemos ahorrar pesos, pasarla mejor en el viaje, conocer gente y cuidar el medio ambiente”, remarcan.
En el caso de BlaBlaCar, la compañía explicó que el objetivo es optimizar la utilización de vehículos particulares. “BlaBlaCar optimiza y facilita la conexión entre usuarios conductores que publican sus asientos vacíos en trayectos que ya tenían pensado realizar con otros usuarios que necesitan desplazarse al mismo destino de una forma más directa o económica”, indicó la empresa durante su presentación.
El modelo de negocio de la plataforma se diferencia de otras aplicaciones de movilidad porque el conductor no busca obtener una ganancia comercial sino repartir gastos de traslado. Para evitar que el sistema se convierta en un transporte profesional encubierto, la empresa fija límites sobre los valores que pueden cobrarse por viaje.
La monetización de BlaBlaCar se basa en comisiones y cargos de gestión aplicados sobre las reservas, aunque en la Argentina la plataforma comenzará inicialmente sin costos adicionales para los usuarios mientras evalúa el comportamiento del mercado local y el nivel de adopción del servicio.
La directora global de comunicación de la empresa, Itziar García Sagarzazu, explicó que el esquema comercial varía según cada país. Detalló que en mercados como España y Francia existe un sistema de pago transaccional donde los pasajeros abonan gastos de gestión junto con el pago digital del viaje.
En Brasil, en cambio, BlaBlaCar implementó un modelo de suscripción mensual. “El usuario paga mensualmente una cantidad que evita los gastos de gestión porcentuales por viaje”, señaló la ejecutiva.
Respecto de la Argentina, aclaró que la prioridad inicial será consolidar la comunidad de usuarios antes de avanzar con mecanismos de monetización. “Empezaremos como hemos empezado en todos los países: entendiendo primero qué adopción del modelo tiene nuestra comunidad en ese país, sin gastos de gestión. La monetización se dará más adelante. No tenemos apuro”, sostuvo.
Brasil aparece como el principal antecedente regional para entender el potencial del sistema. BlaBlaCar opera allí desde hace más de una década y convirtió al país en su segundo mercado más importante a nivel mundial, sólo detrás de India.
Actualmente, según datos de la empresa, Brasil supera los cinco millones de usuarios únicos activos al año y cerca del 80% de los viajes compartidos cubren rutas donde no existen alternativas directas de transporte público.
La compañía considera que la Argentina presenta condiciones similares por sus grandes distancias, infraestructura desigual y numerosas localidades pequeñas donde el automóvil particular continúa siendo el principal medio de conexión.
Según la empresa, el país cuenta con más de 600 localidades de menos de 10.000 habitantes, lo que abre oportunidades para este tipo de movilidad colaborativa.
BlaBlaCar sostiene además que el carpooling no busca reemplazar al sistema tradicional de ómnibus o aerolíneas, sino complementarlo, especialmente en trayectos promedio de entre 200 y 300 kilómetros, donde el costo del combustible tiene un peso determinante.
En ese contexto, la empresa destacó que llenar un tanque promedio en la Argentina ronda actualmente los $80.000 y que el sistema permite reducir significativamente el gasto individual de traslado. La media de ocupación en la plataforma es de 2,1 pasajeros por vehículo, lo que posibilita que el conductor recupere más de la mitad del costo del viaje.
“Estamos muy emocionados de lanzar BlaBlaCar en Argentina y dar a los más de 45 millones de habitantes del país una opción de movilidad económica y accesible”, afirmó Nicolas Brusson, cofundador y CEO de la compañía.
El directivo reconoció además que uno de los desafíos centrales será construir confianza entre desconocidos que compartirán varias horas de viaje. Para eso, la empresa desarrolló sistemas de perfiles verificados, validación de identidad, puntuaciones públicas y comentarios sobre conductores y pasajeros.
La reputación digital funciona como uno de los pilares del negocio. Los usuarios pueden consultar antecedentes, evaluaciones y experiencias previas antes de aceptar o reservar un trayecto.
A nivel global, la plataforma informó que durante el último año facilitó alrededor de 120 millones de conexiones de viaje y contribuyó a evitar unas 2,5 millones de toneladas de emisiones de CO2 gracias a una mayor ocupación de vehículos particulares.
La llegada de BlaBlaCar también abre un nuevo escenario competitivo dentro del mercado de movilidad digital en la Argentina. Aunque no existe todavía un actor dominante específico en carpooling de larga distancia, la empresa competirá indirectamente con plataformas como Uber, Cabify o DiDi, que en algunos mercados comenzaron a avanzar sobre trayectos interurbanos.
El modelo francés se inscribe además dentro de la economía colaborativa, donde plataformas digitales permiten monetizar activos subutilizados mediante redes de usuarios y tecnología. En este caso, el recurso ocioso son los asientos vacíos de los automóviles particulares.
La compañía apuesta a que el contexto económico argentino, combinado con la experiencia exitosa en mercados como Brasil y México, permita convertir al país en uno de sus nuevos puntos estratégicos de crecimiento en América Latina.