Una larga lista de sospechas pone en la mira judicial al secuestro de droga traída a Tucumán por encomienda
El decomiso de 48 kilos de flores de marihuana que eran transportados en un camión de una empresa de correo privado volvió a encender las alarmas sobre el crecimiento del narcotráfico en Tucumán. El procedimiento no sólo confirmó el avance del envío de droga mediante encomiendas, sino que además fortaleció la hipótesis de que la provincia se está consolidando como un centro de acopio y distribución de estupefacientes en el NOA.
El operativo se concretó el sábado pasado, cuando efectivos del Operativo Lapacho interceptaron un transporte de la firma Vía Cargo que había partido desde la ciudad salteña de Orán con destino a San Miguel de Tucumán.
Durante la inspección del acoplado, los uniformados utilizaron primero perros entrenados para detectar narcóticos y luego un escáner móvil. Ambas herramientas permitieron advertir irregularidades en cinco bultos sospechosos.
Al abrir los paquetes, los investigadores descubrieron 48 kilos de flores de marihuana, cargamento que, según estimaciones oficiales, tendría un valor cercano a los $288 millones en el mercado ilegal tucumano.
Se trató del mayor decomiso de droga realizado en encomiendas en los últimos cuatro años en la provincia. Con este procedimiento, Tucumán alcanzó los 625 kilos de marihuana secuestrados en lo que va de 2026 y pasó a liderar el ranking de incautaciones del NOA, muy por encima de Santiago del Estero, con 119 kilos; Salta, con 33; y Catamarca, con 16. No se reportaron secuestros en Jujuy.
Tras el hallazgo, la Justicia Federal ordenó realizar una “entrega vigilada”, una modalidad que consiste en permitir que la carga continúe su recorrido para identificar y detener a quienes intenten retirarla.
“Inmediatamente nos comunicamos con funcionarios de la Justicia Federal y recibimos la orden de hacer una entrega vigilada. Es una herramienta que nos permite llegar más arriba y no quedarnos solamente con quien transporta la droga”, explicó el comisario Fabio Ferreyra, responsable del Operativo Lapacho.
En la misma línea, el fiscal federal Rafael Vehils Ruiz sostuvo que este tipo de procedimientos busca avanzar sobre las estructuras de comercialización y no limitarse únicamente al secuestro de la sustancia.
La investigación derivó en una situación inesperada. El lunes por la tarde se presentaron en la sucursal de la empresa de encomiendas Rosa Guanca, de 48 años, quien había despachado la carga desde Orán, y María Soledad Durán, de 28, identificada como destinataria del envío.
Ambas mujeres, domiciliadas en Salta, habrían viajado especialmente a Tucumán para concretar la operación vinculada al traslado de la droga. Los investigadores sospechan que el cargamento tenía como destino no sólo la provincia, sino también otros mercados cercanos de la región.
“No sólo fue un operativo récord por la cantidad secuestrada, sino también por la modalidad, porque permitió detener tanto a la despachante como a la destinataria”, destacó Ferreyra.
El jefe policial recordó además un antecedente ocurrido en agosto del año pasado, cuando Emanuel Zacarías Céspedes, oriundo de Orán, envió una encomienda con más de dos kilos de marihuana a su pareja, domiciliada en Yerba Buena.
“Lo llamativo en este caso es el volumen. Es muchísima droga para ser despachada en un solo envío”, remarcó.
El procedimiento también abrió nuevos interrogantes. Según fuentes ligadas a la investigación, el camión habría atravesado previamente un control de Gendarmería Nacional ubicado a pocos metros del lugar donde finalmente la Policía detectó la carga.
La situación llamó la atención porque, de acuerdo con los investigadores, los gendarmes contaban en ese momento con un escáner móvil operativo.
“Eso es muy extraño y se debería investigar qué ocurrió”, advirtió el fiscal Vehils Ruiz.
El transporte de droga mediante encomiendas comenzó a expandirse en el NOA en los últimos años, especialmente después de la pandemia y del crecimiento del comercio virtual. A esto se suma la falta de controles estrictos sobre los paquetes enviados a través de empresas privadas de correo.
Legalmente, las firmas no pueden abrir correspondencia privada, aunque sí deben exigir a los remitentes declaraciones juradas en las que certifiquen que no transportan productos vinculados a actividades ilegales.
“Evidentemente eso no se está cumpliendo. En los últimos meses detectamos un incremento de envíos de mercadería de contrabando como ropa, hojas de coca, autopartes y motopartes”, señaló Ferreyra.
El jefe del Operativo Lapacho consideró además que resulta difícil creer que un cargamento de semejante magnitud haya pasado inadvertido al momento de ser cargado en el camión.
“Despachar 48 kilos de marihuana supera todos los límites. Es imposible que nadie lo haya advertido”, afirmó.
Por su parte, los fiscales federales Rafael Vehils Ruiz y Agustín Chit vienen impulsando distintas investigaciones relacionadas con el uso de encomiendas para el tráfico de marihuana. Incluso solicitaron procesamientos contra productores y directivos de empresas de correo, aunque esos planteos todavía no tuvieron respuesta favorable de la Justicia Federal.
Finalmente, Vehils Ruiz insistió en la necesidad de reforzar los controles tecnológicos en las rutas del norte argentino.
“Es necesario que los gobernadores del NOA se unan para exigir más tecnología. Está demostrado que los sistemas de escáneres ayudan a frenar la ilegalidad en las rutas”, concluyó.