Dos mujeres fueron condenadas por la muerte de su hijo de 12 años, a quien mantenían encerrado en un sótano en estado de extrema desnutrición
Un tribunal de Ontario dictó este martes un fallo que sacudió a toda la comunidad: Becky Hamber y Brandy Cooney fueron encontradas culpables de asesinar a un niño de 12 años y de encerrar a su hermano menor, a quienes intentaban adoptar.
La decisión del juez Clayton Conlan se escuchó en medio de un silencio tenso en la sala de Milton, donde los presentes no pudieron contener la sorpresa y el dolor.
En su testimonio, Cooney se describió a sí misma y a Hamber como madres cariñosas pero frustradas que luchaban por lidiar con dos niños que, según ella, presentaban graves problemas de desarrollo derivados de traumas sufridos en la primera infancia.
Las mujeres enfrentaban cargos por asesinato en primer grado tras la muerte del chico, ocurrida en diciembre de 2022. Además, la Justicia las responsabilizó por varios delitos, entre ellos privación ilegítima de la libertad del hermano menor.
Según el canal público CBC, las dos mujeres fueron acusadas de encerrar al niño de 12 años en su habitación del sótano durante 18 horas al día.
El análisis de sus celurares reveló una serie de maltratos y castigos: desde golpear y atar a los nenes, encerrarlos, obligarlos a subir y bajar escaleras y privarlos de comida.
Los fiscales destacaron el hecho de que los niños permanecían encerrados en sus habitaciones desde las 6 de la tarde hasta el mediodía la mayoría de los días y solo se les permitía salir una vez en mitad de la noche, cuando los despertaban para que fueran al baño.
Mientras estaban en sus habitaciones, los niños también se veían obligados a hacer ejercicio vestidos con trajes de neopreno mientras sus madres los vigilaban a través de cámaras de seguridad.
La víctima pesaba apensas 22 kilos cuando murió, lo mismo que un nene de seis años.
En su sentencia, el juez Conlan escribió que la decisión de las dos mujeres de aislar y confinar a la víctima en su habitación del sótano, privándolo de comida, “demostraba la intención de matar al niño”.
Según la investigación, los chicos estaban bajo el cuidado de Hamber y Cooney como parte de un proceso de adopción. La tragedia salió a la luz cuando los servicios de emergencia acudieron a la vivienda y encontraron al niño sin signos vitales.
“En el momento de su muerte, L., el mismo niño que solía sonreír para la cámara y jugar afuera frente a la casa, estaba desnutrido. Se encontraba en un estado de extrema delgadez. Los primeros en llegar al lugar no podían comprender cómo el niño pequeño y extremadamente delgado que yacía en el suelo del sótano podía tener realmente 12 años”, escribió el juez.
Su hermano menor, “J.”, fue separado de sus madres por los servicios de protección infantil y finalmente se reunió con su madre biológica.
Algunas búsquedas en internet descubiertas durante los registros policiales de dispositivos electrónicos en el hogar incluyeron: “odio a mi hijo adoptivo” y “ya no quiero a mi hijo adoptivo”.
Las dos mujeres solían referirse a los chicos con una serie de términos degradantes, entre ellos: “p..., cara de p..., vago de mierda, idiota, perdedor, imbécil, vomitador, cretino, cabrón, bastardo y estúpido”.
Algunas de las búsquedas de las mujeres en Internet incluían términos como “mordazas para niños”, “camisas de fuerza”, “chaquetas de sujeción” y “trajes de neopreno”.