Caso Lebbos: Tras 14 audiencias, quedó en evidencia la falta de pruebas de la Fiscalía
El fiscal Carlos Sale retiró la acusación contra César Soto y Sergio Kaleñuk en el juicio vinculado al crimen de Paulina Lebbos, y la Sala III terminó absolviendo a ambos imputados. La resolución dejó expuesto el fracaso de la estrategia del Ministerio Público Fiscal, que llegó al debate sin pruebas suficientes para sostener los cargos.
El juez Fabián Fradejas fue contundente al cuestionar el trabajo de la acusación durante una exposición de más de 80 minutos. “No se vio, o por lo menos yo nunca vi, esta falta de investigación”, afirmó el magistrado. También remarcó: “No se hizo una sola prueba relacionada al señor Soto” y “No hay prueba. Y no es que no se tuvo la oportunidad”.
Durante 14 audiencias, el proceso movilizó a jueces, abogados, testigos e imputados, además de obligar a la familia de Paulina Lebbos a revivir el dolor por el crimen ocurrido hace más de 20 años. Sin embargo, al momento decisivo, la acusación no pudo sostener su teoría del caso.
Fradejas también cuestionó la forma en que Sale retiró los cargos. Según el juez, “‘Llegamos a mitad de camino’ fue el único argumento” dado por el fiscal. La frase, lejos de aclarar el motivo de la decisión, profundizó los cuestionamientos sobre cómo se llegó a juicio en esas condiciones.
La absolución de Soto y Kaleñuk aparece así como la consecuencia directa de un proceso sin sustento probatorio. El eje de la discusión ya no quedó puesto solamente en el resultado judicial, sino en la actuación del fiscal y en la falta de una investigación sólida para respaldar la acusación.
Tras la resolución, Sale se retiró de la sala sin brindar explicaciones públicas. Su silencio sumó otro elemento de malestar en una causa atravesada por años de demoras, cuestionamientos y reclamos de verdad y justicia.
Alberto Lebbos, padre de la víctima, volvió a apuntar contra el Ministerio Público Fiscal y cuestionó decisiones que, según su planteo, exceden a un solo funcionario. El caso volvió a abrir interrogantes sobre las responsabilidades internas, los controles institucionales y las eventuales consecuencias para quienes llevaron adelante la acusación.
A más de dos décadas del crimen de Paulina Lebbos, el juicio terminó dejando una certeza incómoda: el fiscal llegó sin pruebas, retiró la acusación y el proceso concluyó con una nueva frustración para una familia que sigue esperando respuestas.