La muerte de Lucila Nieva en Texas: el expediente seguirá abierto por las inconsistencias detectadas
La investigación por la muerte de Lucila Nieva en Estados Unidos seguirá abierta, aunque el caso quedó rodeado de serias dudas por las inconsistencias advertidas por la familia de la joven tucumana y por su representante legal, José María Molina, quien aseguró que aún hay demasiados interrogantes sin respuesta.
Según explicó el abogado, en una reunión reciente las autoridades del Ejército estadounidense confirmaron que no cerrarán el expediente, a pesar de que días antes habían comunicado a los familiares que la causa sería archivada. Ese cambio de criterio, sumado a la falta de definiciones sobre pericias clave y al limitado acceso al expediente, volvió a poner bajo sospecha el desarrollo de la pesquisa.
Nieva había viajado a Estados Unidos en junio de 2024, donde conoció al soldado Preston Sullivan, con quien inició una relación y luego se mudó a Killeen, cerca de Fort Cavazos. El 20 de marzo fue la última vez que se comunicó con su familia. Días después, sus parientes lograron ubicar el celular de la joven en una estación policial y, a través de una amiga, supieron que había muerto el 21 de marzo y que el hecho estaba siendo investigado.
A más de un año de la muerte, la familia sostuvo que recién ahora los militares se comprometieron a enviarles una copia del expediente. Molina advirtió además que varias pericias habrían sido informadas solo de manera oral y todavía no fueron incorporadas formalmente a la causa. Entre ellas, mencionó estudios para determinar si Sullivan disparó la escopeta o si su ropa tenía manchas de sangre.
Otra de las dudas que surgieron en las últimas horas es la presencia de un tercer hombre en la escena el día de la muerte de Lucila. Según la familia, esa persona declaró que la pareja discutía a los gritos dentro de una habitación, pero no precisó si escuchó un disparo. También cuestionaron que no se le hayan practicado pericias para establecer si pudo haber tenido algún grado de participación.

El informe de autopsia, realizado por personal civil, indicó que la joven murió por un disparo de arma de fuego, pero además detectó faltante de cabello y signos de ahorcamiento en el cuello. Para la familia, esos elementos debieron haber orientado con mayor firmeza la investigación hacia un posible contexto de violencia de género. Molina aseguró incluso que cuentan con testimonios que describen a Sullivan como una persona posesiva y controladora.
En ese contexto, la hipótesis de suicidio también quedó fuertemente cuestionada. De acuerdo con Molina, los investigadores habían sostenido una teoría según la cual Nieva habría apoyado la escopeta contra una pared y accionado el gatillo con un dedo del pie. Sin embargo, el abogado afirmó que en la última reunión los propios profesionales del Ejército admitieron que esa interpretación habría sido producto de una confusión y adelantaron que esa línea estaría descartada.
La situación de Sullivan también alimenta las sospechas de la familia. Siempre según Molina, el militar nunca fue detenido, permanece prestando servicios en el Ejército de Estados Unidos y jamás se comunicó con los Nieva para explicar lo ocurrido. Solo su madre se contactó con ellos para expresar condolencias.
Con este panorama, la familia de Lucila insistió en que no busca confrontar con las autoridades, pero sí exigir mayor transparencia en una causa que, a su entender, estuvo marcada por demoras, omisiones y puntos oscuros desde el inicio.